Hacer producción audiovisual es algo que, en teoría, suena sencillo: grabas, editas y lanzas el video al mundo. Sin embargo, sabemos que el mundo audiovisual no es solo una serie de pasos técnicos, y que en la creación de contenido “bonito” y pulido se pierden dos factores que son clave para cualquier estrategia audiovisual de verdad: el propósito y la autenticidad.

Las producciones audiovisuales no se pueden encargar solo por “presencia digital”. Eso lo tenemos claro. Y en Pragma nos encantan hacer videos que ayuden a destacar. Eso sí, esto no es para quienes prefieren jugar seguro.
Los videos deben de tener un objetivo claro o mejor no hay que hacerlos. Un buen video no solo se ve bien: conecta, comunica y lleva a la acción. Y eso solo se logra con una estrategia bien pensada desde el primer segundo.
Y acá te va un Pragma Insight: Si estás pidiendo que se vean “cool”, piénsalo otra vez. La pregunta es: ¿cómo suman a tu marca? La respuesta honesta a esto es la que diferencia los videos que solo ocupan espacio de los que realmente impulsan resultados.
¿Otra verdad “dolorosa”? No todos los videos necesitan ser virales. Cada pieza de contenido tiene un objetivo específico. La viralidad está sobrevalorada cuando no hay un mensaje de fondo. Lo que buscamos es que el contenido genere el impacto que tu marca necesita, ya sea conquistar nuevos clientes o reforzar el vínculo con los que ya tienes.
En otras palabras: no hay magia ni secretos ocultos. Hay estrategia, planeación y ejecución impecable. Si buscas una agencia que te hable de “convertirte en tendencia”, aquí te dejamos la realidad: el impacto real no se mide en “likes”, se mide en cómo tu audiencia interactúa con tu marca después de ver el video.
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